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BATALLA EN EL CIELO

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"Hubo una gran batalla en el cielo"(Apocalipsis 12:7).

Hoy en día oímos mucho hablar acerca de la guerra contra el terrorismo. Oímos hablar de una guerra llamada el jihad, una guerra en Palestina, amenazas de guerra de Corea del Norte.

Nunca en la historia ha habido tal hora de guerra en la tierra. Estas son las guerras y los rumores de guerras de los cuales Jesús habló.

Pero estas guerras son de menor importancia. Son simplemente síntomas de una guerra mucho mayor.

Hay una guerra que no está alalcance de nuestros ojos que está ocurriendo en el cielo. Es una guerra entre Dios y el diablo.

 “Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles”(Apoc.12:7).

El dragón representa a Satanás y todos los ángeles caídos que él engañó. Lucifer reunió a estas hordas angélicas a rebelarse contra Dios. Él quiso usurpar la autoridad de Dios y asumir el control de su trono allá en el cielo.

 Aquella primera batalla el diablo perdió. “[El dragón] no prevaleció: ni se halló ya lugar para ellos en el cielo” (12:8). Dios le dijo, “No hay lugar para ti aquí en mi presencia.” Y él lo echó del cielo, junto con los ángeles que se habían rebelado. Fueron echados en un mundo que la Biblia dice era desordenado y vacío.

Satanás había engañado a los ángeles que lo siguieron. Ahora cuando Dios creó a la humanidad, Satanás determinó engañarlos también.

Si él no podía ser Dios, su venganza era destruir la simiente de Dios. Por eso, comenzó esta guerra en el huerto de Edén, contra el primer hombre y mujer.

Satanás tentó a Eva y luego a Adán. Y cuando causó su caída, parecía que él había ganado una gran victoria. El paraíso fue cerrado al hombre

Esto fue una declaración de guerra contra Dios y toda su simiente.

Satanás no pelea esta guerra desde el cielo, ni del infierno. No, Satanás instaló su asiento de poder en un mundo desordenado yvacio.

 “Ni se halló ya lugar para ellos en el cielo” (12:8). “Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra,¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira,” (Apoc.12:8:12).

La Rebelión de Satanás no tomó a Dios por sorpresa.

Antes de la fundación del mundo, Dios creó un plan de guerra para derrotar al diablo. Crearía al hombre en su propia imagen que tuviera  voluntad libre. Lo colocaría en el medio del campo de batalla, cerca de la trinchera del poder de Satanás

El hombre fracasó en la prueba y Satanás ganó la batalla en Edén. Y a partir de aquel momento, el diablo continuó engañando a hombre.

En los dias Noé, Satanás tuvo éxito en engañar al mundo entero. Solamente ocho almas fueron salvas.

Satanás engañó a naciones enteras. Su poder fue sobre Egipto, sobre Sodoma y Gomorra, y, por un tiempo, aun sobre el pueblo escogido de Dios, Israel.

A partir del mismo instante que Dios puso su mano en Israel, el diablo lo reconoció. El Señor realizó obras sobrenaturales por su pueblo y les rescató con milagros, les dio grandes revelaciones de su amor.

A pesar de todo, por cuarenta años después del Éxodo, Satanás incitó la rebelión, la idolatría y la sensualidad en Israel.

Les trajo prostitutas, homosexuales, profetas poseídos de demonios. Finalmente, cuando llegó el tiempo para entrar en la tierra prometida, sólo dos Israelitas quienes salieron de Egipto escaparon a su engaño, Josué y Caleb.

Satanás se recreaba porque en cada batalla salia vencedor. Tomó posesión en todas las naciones que rodeaban a Israel: Babilónicos, filisteos, moabitas, hititas, canaanitas y los reinos norteños. Finalmente, Satanás puso en los hijos sobrevivientes de Israel

Estos Israelitas habían entrado en Canaán con Josué después de que sus padres murieran en el desierto. Parecía como el amanecer de un nuevo día para el pueblo de Dios. Pero Satanás persiguió a esta generación con mayores engaños.

Les trajo idolatría, fornicación y profetas falsos. Él introdujo la adoración demoníaca de Baal,  Astarot y de Moloc.

La Escritura presenta a esta generación como una que adora ídolos continuamente “en los lugares altos.” Y rechazaron continuamente al Santo de Israel.

Por siglos Satanás gozó victoria tras victoria sobre la simiente de Dios. Él poseyó a los reyes de Israel desde Acab a Jeroboam a Manasés, hombres malvados que derramaron sangre inocente libremente. Finalmente, el ultimo capítulo de Jueces revela hasta donde el pueblo de Dios había caído.

Jueces 21 es un recuento espantoso y penoso de cómo una multitud enloquecida de homosexuales sodomizó a una concubina de un sacerdote y la dejó por muerta.

Cuando el sacerdote la encontró, él decapitó el cadáver y envió las piezas del cuerpo a las doce tribus de Israel.

El libro de Jueces cierra con estas horribles y escalofriantes palabras: “En esos días no había rey en Israel: cada uno hacía lo que bien le parecía(Jueces 21:25).

Satanás tuvo éxito en destruir la adoración verdadera en Israel. Hombres, mujeres y niños habían tomado su propio camino.

Esto es  exactamente lo que Satanás está alcanzando ahora, en nuestra generación. Él está tratando de proscribir la Biblia, haciéndola parecer totalmente irrelevante o sin importancia.

Cada persona interpreta la Palabra de Dios a su manera. Eso es un engaño que sale del mismo infierno.

 En los dias de los Jueces Satanás era el rey que no sola gobernó el mundo pagano, sino que tambien la nación elegida de Dios.

Él y sus demonios parecían invencibles en su guerra contra el cielo.

Dios tenía un plan de guerra triunfante.

El Señor no se preocupaba por las victorias de Satanás. Sí, él se afligía sobre el descenso continuo de su pueblo al pecado y la muerte. Pero Dios ya tenía en marcha un plan de guerra. “Por cuanto mi pueblo sabrá mi nombre en aquel dia porque yo mismo que hablo estaré presente”Is.52-6. Dios se manifestaria en carne:

El Señor estaba declarando: “Ahora, la batalla ha cambiado. Voy a tomar el mando. Satanás no prevalecerá más. Éste es el principio del final de la guerra en el cielo. Y la victoria es mía.”

Dios esta diciendo:  “Yo voy a levantar un ejército. Y mi Hijo será el principe sobre este ejército. Él va a tener un Pueblo (iglesia) compuesta de gente santa sin pecado, libre de culpa, y sin mancha. Esa iglesia será edificada en un fundamento, una piedra: Jesucristo, el Dios manifestado en carne.”

Cuando Dios se manifesto en carne en Belén con el nacimiento de Jesus, se estremeció todo el campamento de Satanás. ¡Cada demonio gritó: “¡Este es Hijo de Dios! Él nos va a quitar todo nuestro poder y dominio. Y va a gobernar y reinar como rey.

Sino pudimos vencer a Dios en el cielo. ¿Cómo podremos ganar esta batalla con su Hijo? Tenemos que matarlo en la cuna.”

La Escritura dice que mataron a cada niño masculino la tentativa era matar a Jesús. Pero ésta era una batalla que Satanás no podía ganar. Dios iba a prevalecer.

Dios plantó una cruz exactamente en el centro del campo de batalla. Y en esa cruz él puso a su Hijo.

La sangre de Cristo se derramó sobre el campo de batalla. Y gota a gota, comenzó una poderosa lucha, poderosa gotas de sangre limpiaban y lavaban los pecados de la humanidad.

            Un grito de victoria se escucho en el golgota y en toda la creación:  “Consumado es.” Cuando Satanás y sus demonios oyeron, temblaron y se sacudieron. Se dieron cuenta que todo había terminado.

Tres días más tarde, se escucho otro grito poderoso: “¡Cristo ha resucitado!” Ésta era la hora más oscura de Satanás.

En un instante, la guerra cambió de repente. Apocalipsis lo describe asi.

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ‘Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”(Apoc.12:10-11).

Satanás y sus ángeles caídos. Tuvieron victorias en el Eden, en el tiempo de Noé, durante los años de Israel en el desierto, y en la época de Jueces. Pero Cristo prevaleció sobre todo.

 “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a ustedes con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo;”Este “tiempo corto” comenzó en el Calvario. Desde entonces, Satanás se ha enfurecido aun más. Y se vuelve aun más iracundo mientras más se acerca su tiempo de juicio.

Jesús advirtió que la iniquidad aumentaría en los últimos días. Y debido a esta inundación de iniquidad, el amor de muchos creyentes se enfriará (Mat.24:12).

La Biblia dice: “Porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra con justicia y prontitud.” (Rom.9:28). Dios está diciendo: “Yo voy a terminar esta batalla pronto.

 “Entonces, ¿qué está esperando Dios? Santiago nos da la respuesta: “Por lo tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.” (Stgo.5:7). Jesús está esperando pacientemente por almas. Él esta esperando que entre la ultima cosecha.  “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mat.24:22).

Cuando la locura del placer y los pecados del mundo remonten a los cielos. En ese momento oiremos rugir al León de Judá.

“Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios.

Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”(Apocalipsis

            En EE:UU muchos se preguntan “¿Dónde estabas 11 de sept. Cuando cayeron las torres?” Mi  pregunta para ti es:

“¿Dónde estarás cuando Jesús venga?

Ojalá que  estés bajo la sangre preciosa, escondido en la hendidura de la Roca. 

Obispo: Miguel Alarcon